15 minutos con… Francisco Bravo (o mundialmente conocido como Pancho Tentáculos)

Por M. A. Lou

Esta entrevista se concibió de forma experimental y Pancho, el panelista estrella de Psyco-geek, gentilmente accedió a ser mi primer invitado, realizándola completamente online. Pancho, instalado en su oficina de grabación del programa, apareció en la pantalla con su inmensa sonrisa característica, preparado para lo que sea que le fuera a preguntar.

Diseñador, ilustrador, cinéfilo y músico, Pancho tiene mucho que contarnos acerca de sus recuerdos fílmicos, “Tardes de cine” y charquicanes visuales.

¿Cómo empezaste a relacionarte con el cine?

Mi mamá me llevaba a ver las películas de Disney a un cine que quedaba en Nataniel [Cox] con la Alameda. Recuerdo haber visto “Blancanieves”, “Bambi”… lo típico. Pero lo que realmente me impactó fue “Alicia en el País de las Maravillas” (incluso el libro hoy es uno de mis favoritos). Me gusta la historia, los personajes, lo extraño que es y su lógica de la no-lógica donde todo puede ser posible. Claro, esta es una reflexión que hago ahora de adulto, porque cuando chico me fijaba en otras cosas, como el colorido, por ejemplo. De hecho, me acuerdo que estaba fascinado viendo la película, y de repente miro hacia el lado y veo a mi mamá durmiendo, raja en el cine, pero yo estaba como “wow”, impresionado. Recuerdo que luego daban “Un cuento americano” –era una doble función–, así que cuando terminó “Alicia” mi mamá me preguntó: “¿nos quedamos a ver la otra?”, y yo le dije: “¡no, vayámonos! ¡No necesito ver nada más hoy día!” (Risas).

Fan Art inédito de la película “Alicia en el País de las Maravillas” Realizado por Pancho

¿Y cuántos años tenías?

Debo haber tenido unos 7 u 8 años más o menos. Fue en ese momento de mi vida en que se unieron dos áreas que me gustan mucho: el dibujo y el cine.

¿Hay alguna otra película que te haya impactado o te haya dejado alguna impresión, pero siendo ya un poco más adulto o adolescente?

Hay varias películas. Antes, en la televisión abierta daban algo llamado “Tardes de Cine”, en donde podías encontrar películas fabulosas y muchos clásicos. Una de las primeras que me impactó bastante la vi ahí, se llama “El hombre de los rayos X”. Otra es “Duelo”, la primera película de Spielberg. De esa nunca supe cómo se llamaba o quién era el director, hasta hace un par de años atrás. Siguiendo con Spielberg, otra es “Encuentros cercanos del tercer tipo” que en mi adolescencia me impresionó mucho. Pero el gran punto de quiebre, en donde me encontré con una película que era muy distinta, y que marcó un antes y un después fue “2001: Odisea en el espacio”. Yo creo que más que una película es una experiencia. Y fue desde ahí que me empecé a obsesionar con el cine. El hecho de pasar tiempo viendo películas, saber de directores, datos de cines, de actores, se volvió completamente parte de mí.

De esa película, ¿qué fue lo que más te marcó? ¿Los colores, las tomas…?

Todo. Partiendo por cómo está narrada, en donde los primeros quince o veinte minutos no hay casi ningún diálogo. Era súper inusual ver una película a color que fuera así. También los encuadres, las tomas. Está todo tan bien puesto, tan bien pensado… la música es increíble también, te pone en una situación que está muy acorde. Después me empecé a dar cuenta de que Kubrick tiende a hacer eso con las películas, pone una música que va muy de la mano y que te lleva en ese viaje.

Y el final… esa cosa súper críptica que te tiene pensando en la película una o dos semanas. Y mientras más la veía, más pensaba en el final, en qué me estará diciendo el director o la historia. Incluso busqué el libro y lo leí solo para entender mejor la película. Gracias a eso conocí a Arthur C. Clarke y también me metí en la literatura de ciencia ficción. Finalmente, esto te abre un mundo. Querer saber más de cine es querer saber más de música, de libros, de narrativa visual.

¿Cómo definirías tu relación actual con el cine?

Para mí, hoy en día el cine es algo muy personal, muy de mí y de mi diario vivir. Ver películas es una necesidad. Como que llegué a un punto en el que logré entender el lenguaje cinematográfico y de lo que se trata el cine. Bajo ese prisma veo todo y me doy cuenta de, por ejemplo, cosas buenas y cosas malas que puede tener una película, de lecturas o de otras intencionalidades, de pequeños detalles que ponen los directores, etc. En mi caso, descubrir eso es súper placentero. Ver una buena película es casi un placer visual. 

Tres películas que recomiendes ver sí o sí.

Qué difícil, te daría una lista de cincuenta películas. Pero solo tres… (silencio).

Bueno, no puedo no mencionar “2001: Odisea en el espacio” de Stanley Kubrick, mi película favorita; “Blade Runner” de Ridley Scott y “The Witch” de Robert Eggers, como para poner algo más actual, de las últimas películas que me han sorprendido de buena manera. Pero me quedo muy corto.

Si pudieras viajar en el tiempo y advertirle a tu “yo” del pasado que no viera cierta película, ¿cuál sería?

¡Cuántas películas que me arrepiento de haber visto! (Risas). Hay cosas que de verdad me causan dolor, sobre todo… sobre todo una que se me viene a la mente cuando pienso en una película que incluso no debería existir. Siendo “2001” mi película favorita, no pude creer cuando averigüé que existía una secuela. Un día (creo que la pillé en el cable) la empecé a ver solo de curioso, para ver quién tenía la osadía de hacer una secuela de “2001”.

Tratan de seguir un poco la línea visual de Kubrick, pero no lo logran completamente y queda un charquicán visual muy extraño. Y el final es horrible, es el remate más horrible que he visto. Como que la finalidad de esa película es dar una explicación a la primera, cosa que es fatal. Lo que menos necesita una película como “2001” es alguien o algo que te la explique. Porque esa es la idea, Kubrick quiere que uno piense sobre la película y lo que hace esta es precisamente lo contrario.

La historia es sobre un astronauta que va a averiguar lo que pasó con el que se perdió en Júpiter, y se encuentra con el monolito en el espacio nuevamente. Te explican lo que aparece en el libro, que el monolito es una especie de antena que va emitiendo una señal y, hacia el final, el tipo va descubriendo cuál es el mensaje que transmite. Y el mensaje es nada más y nada menos y nada más que… el amor. Tú quedai como “¿en serio?”, ¡todo ese viaje interdimensional solo para decirte que el mensaje es el amor! ¡Esta película no debería existir! Si viajara al pasado, lo haría para evitar que esa película se haga. Aunque si hubiese evitado verla, también hubiese sido bueno (Risas).

Para conocer más sobre Pancho, sus ilustraciones y mundo cinéfilo, síguelo en su Instagram @pancho_tentaculos

Además, puedes conocer más sobre su banda en @ironiaradial y escuchar su disco aquí:

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