Historias en movimiento: Ray Harryhausen y el Stop Motion

Por Francisco J. Bravo.

La animación en stop motion consiste en dar vida y movimiento a un objeto inanimado. Lo increíble y mágico de este tipo de animación es precisamente la materialidad ya que, a diferencia del dibujo animado donde todo está dibujado sobre papel, el stop motion utiliza objetos o marionetas. Otra diferencia radica en que el stop motion utiliza la fotografía como principal método de articulación, o mejor dicho, utiliza miles de fotogramas de maquetas y marionetas afectados por la luz, a diferencia del dibujo animado o de la animación digital donde esta articulación proviene de espacios virtuales dibujados. En este sentido, el stop motion nos permite alcanzar nuevas gamas de sensaciones a través de esa materialidad, apreciando sus texturas en vez de figuras virtuales, trasladándonos a un nuevo espacio de realidad donde el personaje existe, está ahí. Por ende, el símil del stop motion se distanciaría del dibujo animado para acercarse más al cine, ya que podemos ver la tela de las vestimentas, la textura de las marionetas y apreciar cada pieza de la maqueta que llaman escenario, tal como ocurriría en un set cinematográfico, donde todo está meticulosamente armado para comenzar el rodaje. 

Desde los comienzos más tempranos de esta técnica, con el grandioso Ladislaw Starewicz, quien ocupaba insectos de verdad en sus primeras animaciones (The Cameraman’s Revenge, 1912), esta técnica animación tiene un encanto que la hace única. En el cine fue ocupado muchas veces como recurso para efectos especiales, sobre todo en películas de ciencia ficción, y en esto es muy reconocido el trabajo realizado por el productor y animador Ray Harryhausen.

En el año 1925, Fred y Martha, una pareja de Los Ángeles, California, llevan al cine a su pequeño hijo Raymond de cinco años a ver una famosa película de la época llamada El Mundo Perdido, basada en el libro de Sir Arthur Conan Doyle. Para Raymond, los dinosaurios que ahí aparecían eran reales, y eso encendió una pequeña llama de curiosidad por todo lo que tenía que ver con los reptiles jurásicos, además de una gran pasión por la fantasía y la ciencia ficción. Ocho años después, cuando tenía la edad de trece, junto a su madre van a ver “King Kong” al teatro chino de Hollywood Boulevard, película que cambiaría su vida para siempre. A esa edad él ya sabía que las criaturas no eran reales, pero se obsesionó por averiguar cómo les daban movimiento. Así, unos años más tarde, Raymond descubre lo que se llama animación en stop motion, y a partir de ahí el pequeño Raymond, más conocido como Ray Harryhausen, comenzaría a realizar pequeños cortometrajes de dinosaurios animados grabados en 8 y 16mm, filmados completamente en el garaje de su casa. Este sería el inicio de una extensa carrera haciendo animaciones tanto en cortometrajes como en películas.

Harryhausen comenzó su carrera profesional como animador con algunos cortometrajes encabezados por Georges Pal -productor húngaro que escapó a Estados Unidos del régimen Nazi- llamados Puppetoons (1930-1940), para luego atreverse a producir sus propios cortometrajes basados en las historias de Mamá Gansa (Mother Goose Stories, 1946). En esta serie, Harryhausen demuestra toda la experticia en stop motion que había ganado, sobretodo en la creación de atmosferas y escenarios en los cortometrajes que realizaba en su garaje. Durante este período, debe dejar inconcluso uno de los cuentos en los que trabajaba para poder participar en la película Mighty Joe Young (1949), donde el animador cumple su sueño de tributar a la gran influencia que tuvo en su vida, King Kong, a través de una versión mas juvenil del simio gigante.

De ahí en adelante vienen proyectos muy interesantes para producciones en Hollywood, entre estos están The Beast From 20,000 Fathoms (1952), It Came From Beneath the Sea (1955); 20 Million Miles to Earth (1957); The 7th Voyage of Sinbad; (1958) Jasón and the Argonauts (1963), donde aparece la espectacular escena de pelea con los esqueletos guerreros; y Clash of the Titans (1981), donde según el propio Harryhausen, se encuentra su mejor trabajo de animación. En la película debía dar vida a Medusa, un desafío no menor dada su complejidad, donde no sólo tenía que animar cada serpiente que estaba en su cabello, sino que además, como Medusa estaba en un laberinto iluminado sólo por antorchas, también debía animar el reflejo del fuego sobre su cuerpo. Un trabajo simplemente notable. 

El cuento de Mamá Gansa que Ray había dejado incompleto fue “La Liebre y la Tortuga”, el cual jamás volvió a retomar. Sin embargo, entre el 2001 y el 2002 un grupo de jóvenes animadores rescataron la filmación original incompleta de este cortometraje y lo trabajaron con las cámaras y maquetas originales usadas en la época, y aunque lamentablemente una de las marionetas ya no existía, gracias a un gran trabajo de reconstrucción pudieron terminar el cortometraje casi sin diferencia entre la grabación original y la nueva, contando además con la ayuda del propio Ray Harryhausen.

Actualmente, la animación en stop motion ya no es parte de las películas de ciencia ficción. Pasó de ser una técnica de efectos especiales a todo un género cinematográfico por sí solo, lo cual en parte se lo debemos a Steven Spielberg con Jurassic Park (1993). Durante la pre producción del film, los dinosaurios iban a ser representados con marionetas en stop motion, sin embargo, Spielberg decidió probar una nueva tecnología de animación digital para dar vida al parque jurásico, más conocido hoy en día como CGI. De ahí en adelante, el stop motion dejó de ocuparse en el cine de ciencia ficción Hollywoodense (obviamente hubo muchos cineastas que la siguieron ocupando pero esto fue disminuyendo gradualmente). 

Entonces, ¿qué es lo que hace tan atractivo al stop motion para los nuevos directores? Hoy en día, los directores cuentan con todos los recursos tecnológicos para hacer animación digital, el cual resulta mucho más barato y rápido que hacer stop motion. Sin embargo, directores como Wes Anderson (Fantastic Mr. Fox), Tim Burton (Frankenwinnie), Henry Selick (Coraline), deciden seguir con este tipo de animación a pesar de tener disponible la tecnología digital, con resultados realmente notables llegando a ser tan atractivas como la mejor de las por CGI. Por ende, contrario a lo que podría pensarse, Spielberg le hizo un gran favor a este bello arte, ya que al encontrar el stop motion un nicho por si solo también encontró un lugar para desarrollarse aún más, y para seguir maravillando a miles de pequeños que al igual que Harryhausen podrán asombrarse e inspirarse con estas historias en movimiento.

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