El planeta de los simios: Más allá de la fantasía darwiniana.

Por Francisco Bravo

Advertencia: Si ud no ha visto la película “El planeta de los simios” acá se puede encontrar con varios spoiler. Se recomienda ir a verla de inmediato.

En 1968 se estrena la película “El planeta de los simios” película basada en la novela del mismo nombre de  Pierre Boulle, el argumento de la historia cuenta el viaje de 4 astronautas que debido a un desperfecto en su nave espacial, caen a un planeta desconocido en el cual la especie dominante son los simios, y los humanos son asustadizos seres primitivos que no saben hablar y son tratados como animales inferiores por los simios, al final de la historia el astronauta sobreviviente se da cuenta que llegó al planeta tierra pero varios años en el futuro.

Es interesante cómo se van desarrollando las secuelas de esta película de 1968, en la tercera película de la franquicia llamada “Escape del planeta de los simios” dos de estos simios – Cornelius y Zira – que eran la especie dominante en su planeta, llegan a la tierra, ahí al ser tan o más inteligentes que muchos de los humanos con los que se encuentran son tratados como unos invitados ilustres. La simio Zira queda embarazada, comienzan una escalada de desconfianza y terminan siendo considerados una amenaza para la raza humana. El hijo de esta pareja sería el simio que inicie el levantamiento de estos como especie dominante.

Luego vendrían 2 películas más en donde se retrata la conquista de los simios y la exterminación de los humanos. En el año 2001 Tim Burton realiza un muy bien logrado remake del planeta de los simios, con algunos cambios que aportan a la historia, luego de eso vendrían 3 precuelas que al igual que las secuelas de los 70’ cuentan cómo se levantaron los simios del dominio del ser humano.

Una de las lecturas más superficiales que podemos hacer de estas películas es la de la mirada animalista, entender el maltrato animal a través del negativo situacional, es decir, invertir el contexto: qué pasa si los simios nos tratan igual que como nosotros los tratamos a ellos. Pero hay un asunto mucho más interesante detrás de esto, el reflexionar por qué el ser humano se comporta de la forma que se comporta. Si ponemos atención podemos ver que en esta sociedad de simios cuya inteligencia se compara a la de nosotros, existen los mismos maltratadores que no respetan la vida al igual que los fanáticos defensores de las otras especies. Los simios terminan haciendo lo mismo que hacemos nosotros, moldeando el mundo a sus necesidades. Al final, ¿qué podemos decir acerca de este comportamiento, es una condición de la especie dominante el cambiar el contexto natural por uno artificial? ¿Es posible que se pueda ser la especie dominante de un hábitat sin tener que destruirlo o cambiarlo radicalmente?

Otro de los puntos interesantes es la imagen del animal que habla. En ambas versiones de la saga del planeta de los simios los seres humanos cambian su mirada del simio al ver que este puede hablar y comunicarse de la misma forma que nosotros además de poder razonar como nosotros lo hacemos. En la película “El origen del planeta de los simios” del 2011 (precuela de el remake de Tim Burton) hay una idea muy interesante, el personaje de Cesar tiene la capacidad de razonar al nivel de un ser humano adulto (debido a un virus que en simios aumenta su capacidad cerebral y en humanos les produce la muerte) y este al ir creciendo empieza sentir su individualidad con respecto a los suyos y su entorno, se da cuenta que a pesar de estar al mismo nivel intelectual que los humanos estos lo tratan como a una mascota, sigue siendo un animal (según nosotros vemos a los animales) uno muy inteligente pero un animal al fin y al cabo. Sin embargo, todo cambia cuando éste comienza a hablar y decir su primera palabra…NO!

Al igual que en la versión del 68’ donde en el planeta de los simios ningún humano podía hablar, llega Charlton Heston y lanza la famosa frase “Take your stinking paws off me, you damned dirty ape!”

Las ballenas tienen una forma de comunicarse bastante más compleja y que posee mayor información que el vocabulario humano, su inteligencia es indiscutible, las ballenas tienen relaciones sociales, tienen una concepto parecido al nuestro concepto de familia, amigos, hermandad, etc[i]. Aun así los seguimos mirando como animales, pertenecen al reino animal, navegamos en botes turísticos para verlas, o vamos a un parque acuático y las vemos dar piruetas, por que el ser humano se separa del resto de los seres vivos, incluso creó una palabra para definir a todo ser vivo que no es él, ANIMAL, según plantea esta saga de ciencia ficción, el sólo hecho de que los “animales” no se puedan comunicar como nosotros hace que los excluyamos, y nos excluyamos, pero que pasa si el animal hablara como nosotros, nuestra mirada cambia, y automáticamente este “animal” pasa a ser como nosotros.

¿Es el lenguaje lo que nos define como especie dominante, lo que nos separa, o es nuestra individualidad, o nuestra capacidad de desarrollar una cultura? ¿son estos elementos parte inseparable de ser una especie dominante en un planeta?

Reflexiones que van en la misma línea las podemos evidenciar en el cuento corto “Informe para una academia” de Franz Kafka el cual comienza de la siguiente forma:

Excelentísimos señores académicos:

Me hacéis el honor de presentar a la Academia un informe sobre mi anterior vida de mono. Lamento no poder complaceros; hace ya cinco años que he abandonado la vida simiesca. Este corto tiempo cronológico es muy largo cuando se lo ha atravesado galopando -a veces junto a gente importante- entre aplausos, consejos y música de orquesta; pero en realidad solo, pues toda esta farsa quedaba -para guardar las apariencias- del otro lado de la barrera.

Me hacéis el honor de presentar a la Academia un informe sobre mi anterior vida de mono.

En este cuento el personaje principal para salvar su vida comienza a actuar como un ser humano y a través de ese comportamiento y al hecho de poder hablar y comunicarse como nosotros llega a insertarse en nuestra sociedad como uno más. Todo esto relatado como sólo Kafka pudo hacerlo.

Durante muchos años la ciencia ficción nos ha planteado una serie de cuestionamientos de cómo estamos llevando a cabo nuestros avances tecnológicos y nuestro progreso como especie, de la misma forma “El planeta de los simios” nos dice que pongamos atención a nuestros pares en este planeta, nos somos tan distintos de ellos, se puede decir que tuvimos la fortuna de poder evolucionar más allá, pero si no hubiésemos sido nosotros, tal vez otra especie estaría hoy transformando el planeta tierra a su imagen.


[i] Cosmos, Carl Sagan, editorial planeta, 2009, Barcelona – España

Pag. 269.

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